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Archivos mensuales: septiembre 2024

El restaurante que ofrece el mejor chuletón de España cría sus propios bueyes para mejorar la calidad de su carne

El restaurante que ofrece el mejor chuletón de España cría sus propios bueyes para mejorar la calidad de su carne. España es conocida por su excelente gastronomía, atrayendo cada vez más turistas extranjeros. La carne de chuletón se ha vuelto muy popular, especialmente en un restaurante que cría sus propios bueyes para garantizar la mejor calidad de la carne.

El chuletón es un corte de carne de ternera que se caracteriza por contener el hueso, lo que le otorga un sabor único. El restaurante se ha convertido en un referente en la producción de chuletones y es considerado el segundo mejor del mundo. Se destacan marcas de calidad como el Chuletón de Vaca Avileña Ibérica, reconocidos por su sabor intenso y textura marmoleada.

Otros tipos de chuletón, como el de Aliste en Zamora, también son muy valorados por su terneza, jugosidad y sabor. La calidad de la carne de buey depende de su alimentación, lo que determina el color y el sabor de la grasa. El restaurante «El Capricho» en Jiménez de Jamuz es conocido por criar sus propios bueyes para ofrecer el mejor chuletón del mundo.

José Gordón, propietario del restaurante, prioriza el cuidado de los animales y la calidad de su alimentación para garantizar un producto excepcional. La historia del restaurante se remonta al abuelo de José, quien abrió una bodega en una cueva para elaborar vino y ofrecer comida casera a los lugareños y turistas.

La tradición de calidad y cuidado en la cría de bueyes ha convertido a este restaurante en un lugar de peregrinación para los amantes de la carne. La cueva donde se encuentra el establecimiento añade un toque especial a la experiencia gastronómica. En definitiva, el restaurante «El Capricho» se ha ganado la reputación de ofrecer el mejor chuletón del mundo gracias a la dedicación y pasión por la excelencia en cada aspecto de su producción.

https://www.larazon.es/castilla-y-leon/restaurante-que-ofrece-mejor-chuleton-espana-cria-sus-propios-bueyes_2024093066fa4d6ab3741e0001f99f9a.html

Los alimentos de temporada que te ayudarán a sacarle mayor partido a tu entrenamiento

Las personas que entrenamos debemos conocer cuáles son los alimentos que nos ayuden a potenciar los entrenamientos y de esta forma obtener mejores resultados, en este artículo descubriremos que alimentos de temporada son interesantes añadir a tu dieta si quieres tomarte más enserio entrenar.

Consumir alimentos de temporada, y a ser posible de proximidad, resulta económicamente beneficioso y sostenible. La naturaleza es sabia, y tanto frutas y verduras, o productos saludables como las legumbres, mantienen intactos ciertos nutrientes necesarios para que el desgaste físico del ejercicio se vea compensado.

Alimentos cercanos y frescos, nada de precocinados o fritos, y un equilibrio dietético cada día son las claves para aprovechar el entrenamiento al tiempo que cuidamos nuestra salud. La doctora María José Crispín, médica nutricionista de Clínica Menorca nos explica que alimentos debemos consumir.

«No debemos limitarnos a 5 alimentos sólo porque nos estarían faltando nutrientes. Lo que compensa desde el punto de vista de la salud, la calidad de vida y el rendimiento deportivo es tener la mayor variedad posible«

1. Aprovechar los fitonutrientes de las verduras de temporada

Dentro de las verduras de temporada, es el momento de las crucíferas: brócoli, coliflor, lombarda y repollo. También es tiempo de calabacines y berenjenas, verduras como la espinaca, la acelga o lechugas, así como escarolas de invierno, pimientos y puerros. No hay ninguno que sea tan bueno por sí solo como para eclipsar a los demás, lo mejor es la variación. Cada uno de ellos aporta antioxidantes diferentes y cuanto más se combinen, más fuertes estaremos. Si en vez de tomar todos los días brócoli, lo alterno con lombarda, coliflor o repollo… ¡mucho mejor! En este grupo de alimentos, la doctora concluye que lo ideal es tomarlas en la comida y en la cena

2. La vitamina C y los antioxidantes de las frutas

Respecto a las frutas de temporada, cítricos (naranja, mandarina, pomelo, limón), pero también el kiwi, todas son  muy ricas en vitamina C según continúa explicándonos la nutricionista. Aunque tenga menos cantidad de esta vitamina, la manzana merece mención especial porque tiene otros antioxidantes como los flavonoides muy beneficiosos para el ejercicio. Existe además una fruta de temporada especial, que es el aguacate y que tiene una grasa extraordinaria por su contenido en ácido oleico y vitamina E.

3. Pescado azul, tres veces por semana

Otro aporte de grasa buena para mejorar el rendimiento deportivo lo aporta el pescado azul. La doctora Crispín aconseja incluir en la dieta semanal el consumo de pescado azul tres veces. Por lo que respecta a la manera de cocinarlo, puede ser a la plancha, al vapor, asado, marinado o en conserva (al natural o en aceite de oliva), escurriendo bien el líquido, claro. Nunca es aconsejable tomarlo frito, según advierte la doctora.

4. Guisantes, el superalimento de los deportistas

Dentro del aporte de proteína vegana, hidrato de carbono y vegetal de temporada, las habas verdes y los guisantes son proteína de alto valor. Ambos productos son especialmente recomendables, y además aportan una cantidad de fibra nada desdeñable.

5. Legumbres, hidratos de absorción lenta

Poderosas fuentes de energía y nutrientes, las legumbres, tanto solas como combinadas con otros alimentos, son un gran aliado para el deporte. Constituyen una manera interesante de consumir proteínas e hidratos de carbono de absorción lenta, sin aportar grasas saturadas ni colesterol. 

Este tipo de alimentos aporta hidratos de carbono complejos, que ayudan a completar las reservas de glucógeno tanto muscular como hepático, muy valiosos para mantener el nivel de azúcar durante los entrenamientos.

Además de aportar energía, las legumbres contienen una elevada cantidad de proteínas que ayudan a conservar la masa muscular, al tiempo que contribuyen a la reparación muscular. Contienen vitaminas B1, B2 y B6, que benefician al sistema nervioso y facilitan la obtención de energía de otras fuentes hidrocarbonadas.

Minerales como hierro, calcio, fósforo y potasio, que evitan problemas de anemia y calambres, completan el listado de ingredientes saludables de las legumbres. Para rematar, tienen un bajo índice glucémico, elevan la glucosa lentamente en el organismo, pudiendo ser una buena alternativa para ingerir antes del entrenamiento.

Para resumir este artículo, la doctora María José Crispín nos recalca la importancia de la variedad incluso dentro del mismo tipo de alimentos, nos sugiere consumir diferentes tipos de una misma familia ya que cada alimento tiene sus propiedades y nutrientes característicos.

https://www.20minutos.es/salud/ejercicios/alimentos-temporada-entrenamiento-mejor-potenciar-ejercicios-5207122

¿Qué comían los primeros humanos?

¿Cómo ha cambiado nuestra forma de comer a lo largo de los siglos? Desde nuestros orígenes, las poblaciones humanas hemos vivido adaptadas al entorno y aquí la alimentación tiene mucho que decir. Por ejemplo, aquellos que viven en el sudeste asiático no comen lo mismo que alguien que viva en Siberia.

Una población se alimenta de lo que tiene a su alcance y esto debe tenerse en cuenta, ya que la alimentación de estas personas nos explicará cómo es y cómo explotan su hábitat y cuáles son sus posibilidades de supervivencia.

La dieta se ha convertido en un gran factor selectivo y ha generado grandes cambios en los humanos. Nuestra forma de comer ha impactado tanto hasta el punto de que nosotros en el presente somos más diferentes de nuestros antepasados, que nuestros antepasados de los suyos.

LOS PRIMEROS HOMO: ¿QUIÉNES SON?

Como sabemos, el hecho de que los humanos venimos de los monos es un mito. Entonces, ¿dónde se encuentra nuestro origen?

Todo empezó en el Valle del Rift, en África, hace unos 6 y 8 millones de años debido a la alta intensidad volcánica, donde se formaron cordilleras que atrapaban las perturbaciones del Atlántico. Hace entre 2 y 3 millones de años se produjo un cambio marcado en el clima con muchas menos precipitaciones, y lo que era selva tropical comenzó a convertirse en sabana.

En estos espacios se hallaba nuestra especie ancestral, que quedó inicialmente separada en parte por estas cordilleras. Con el tiempo dio lugar, por un lado, a los actuales chimpancés (adaptados a la selva) y, por otro, a los primeros Homo (adaptados a la sabana).

¿QUÉ COMÍAN LOS PRIMEROS HUMANOS?

Como muchos estudios indican, el cambio dietético ha tenido un papel muy importante en el origen y evolución temprana de nuestro género en África. Cuando hace 2 y 3 millones de años las precipitaciones disminuyeron, nuestros antepasados pre-Homo se enfrentaron a hábitats más abiertos y secos.

Para sobrevivir a ese paisaje emergente se requería la capacidad de moverse rápidamente y de adaptarse. Entre otras adaptaciones, surgió la capacidad de actuar colectivamente y salvaguardar la descendencia y los miembros más vulnerables de un grupo de grandes depredadores. Así pues, el entorno alimentario también cambió, ya que los primeros Homo no podían confiar en un suministro abundante de fruta y optaron por también capturar y comer diferentes animales, así como incluir en su dieta raíces y tubérculos.

Ingesta de carne

Debido a los cambios en el clima, con el paso de los años, cada vez había un mayor consumo de carne y grasa, lo que permitió el desarrollo cerebral. Como consecuencia, se desarrolló también el conocimiento y las interacciones con otros individuos. Por ejemplo, se empezó a dividir el trabajo y repartir alimentos.

Comían carne de mamíferos, aves, pescados… en forma de carroña, caza y pesca. También comían huevos, marisco e insectos, pero estos no aportaban tanta cantidad de grasa.

Ingesta de vegetales

Algunos autores sugieren que los primeros Homo incluían en su dieta plantas más chéricas (tubérculos, raíces, cormos y bulbos) y que la recolección fue una fuerza motriz en la evolución humana. También comían frutos secos, semillas, frutas y brotes tiernos.

¿CÓMO LO COMÍAN?

La principal limitación del estudio es saber exactamente qué comían los primeros Homo. Sin embargo, gracias a algunos hallazgos de mandíbulas y dientes se pueden aclarar algunas cuestiones sobre la dieta de esta especie.

Los datos del estudio de Carmody, R. & Wrangham, R., 2009 proponen que los primeros Homo utilizaban métodos de procesamiento no térmicos, como el pounding, que simplemente significa golpear fuerte y repetidamente el alimento. Esto les proporcionó un aumento importante de la ganancia de energía respecto a las dietas crudas no procesadas. Este aumento puede haber contribuido al apoyo de adaptaciones energéticamente costosas que surgen por primera vez en el Homo habilis, como es el caso del aumento del tamaño corporal y cerebral relativa.

Posteriormente a estos hechos se produjo un punto de inflexión en la evolución humana. Este fenómeno fue producido por el control y dominio del fuego, que permitió a los Homos la cocción de los alimentos. La cocción aporta beneficios adicionales que no se logran fácilmente con el procesamiento no térmico, como la gelatinización de almidón, la desnaturalización de proteínas y la muerte de patógenos transmitidos por los alimentos.

LOS RESTOS FÓSILES COMO CLAVE PARA CONOCER EL PASADO

Los restos fósiles han sido y son uno de los elementos más estudiados y que, junto con la evidencia genética y paleoclimática, proporcionan conocimiento sobre nuestra línea evolutiva.

Hay que tener en cuenta que entender el orden y la antigüedad de los diferentes hallazgos de fósiles es una tarea muy complicada, ya que de hallazgos se hacen muy de vez en cuando y, evidentemente, suelen ser trozos de partos del cuerpo y en lugares remotos. Puede afirmarse que es una especie de rompecabezas global, donde científicos de todas partes buscan el entramado jugando con los restos fósiles y los datos genéticos y paleoclimáticos.

Ahora bien, si encontramos un fósil y tenemos la suerte de que es una mandíbula, ¿en qué nos fijamos?

  • Tamaño de los dientes. Los dientes anteriores (delantero) son más grandes en los primeros Homo, pero en el antecesor y en los más modernos son pequeños. Esto es indicativo de presiones selectivas cambiantes con uso creciente de herramientas para preparar alimentos antes de la ingestión.
  • Forma de los dientes. Si hay desgaste de los dientes molares (trasera), en principio, sugiere dietas duras, es decir, alimento sin cocción.
  • Grosor del esmalte. Es una adaptación para evitar la rotura de los dientes, sobre todo en dietas con alimentos duros. Los primeros humanos tenían un esmalte relativamente grueso en las muelas y que, progresivamente, se ha vuelto más delgado, ya que con la cocción se dejan de comer alimentos tan duros.
  • Biomecánica de la mandíbula. La forma refleja las fuerzas que actúan sobre la mandíbula durante el proceso de masticar, proporcionando potencialmente pistas sobre las propiedades mecánicas de los alimentos ingeridos por los primeros humanos prehistóricos.
  • Microestriación dentaria. Desgaste microscópico en los dientes molares, que se relaciona con el tipo de dieta.
  • Química de tejidos mineralizados. Análisis de isótopos y oligoelementos.

Por último, los patrones de variación genética también aportan pistas de nuestro pasado hacia la adaptación a las nuevas dietas a adquirir para sobrevivir a los diferentes cambios ambientales. Por ejemplo, la variación del número de copias del gen de la amilasa (enzima de la saliva) o la persistencia de la lactasa (enzima para romper la lactosa de la leche) (James, WPT, 2019).


FUENTE: https://menjaactuaimpacta.org/es/sin-categorizar/eat-life-que-comian-los-primeros-humanos/

El olor del café y el del pan tostado nos condicionan para siempre

Crear memorias positivas relacionadas con la alimentación cotidiana podría ser un instrumento útil para impulsar rutinas saludables

El aroma del café deslizándose por la taza o el de la ropa recién lavada meciéndose tendida despreocupadamente, el bisbiseo de la leña silbando entre las llamas o la promesa que concede la cocción de una cazuela al fuego operan en nosotros el mismo hechizo que provoca en los peces la sombra de una mano en la superficie del acuario antes de recibir su ración de copos. Los estímulos condicionados forman parte de nuestro comportamiento y, en muchos de ellos, se cruzan situaciones vinculadas con la comida. Actúan como un paradigma de aprendizaje asociativo entre acontecimientos y conductas reflejas. Si un niño oye la música de un carro de helados antes de que este doble la esquina, la melodía le disparará la satisfacción que provoca rechupetear una bola de chocolate. Por sí mismo, un estímulo —un perfume, una fotografía, un gusto, una palabra o una canción— es neutro, no despierta ninguna reacción, a no ser que previamente haya existido un proceso de refuerzo entre este y un vínculo, como en el caso de la melodía del carro de helados.

Lo experimenté en uno de los restaurantes por los que pasé mientras estudiaba en la escuela de hostelería. La presión en la cocina era tal que a las semanas de estar allí el olor que captaba al bajar las escaleras de la entrada me angustiaba. Era notar en la nariz ese rastro característico de local envejecido y me asaltaba automáticamente el agobio. Son acicates sensoriales que llaman a la puerta de vivencias tanto placenteras como angustiosas y difíciles. El escritor Manuel Vicent cuenta en su libro Comer y beber a mi manera: “Desde entonces han pasado más de 40 años. Y el mismo dolor va y viene, se hace presente y desaparece siempre unido a mi estado de ánimo. Aquel bocadillo de calamares fue para mí la manzana del paraíso, que me expulsó de la gracia preternatural de una salud inocente”. Si tras ingerir algo surge un dolor de estómago o náuseas, lo más probable es que se produzca lo que se conoce como aversión condicionada ante el alimento involucrado, aun cuando sean sucesos desligados. La experiencia sabor-malestar fomenta un aprendizaje que reactiva naturalmente la repulsión y el rechazo al oler o saborear al presunto causante.

Está claro que una vivencia se fija en la memoria de una forma más sólida cuando se vincula a una emoción, a un significado emocional. Por eso, muchos recuerdos de infancia, como el apetito que avivaba el olor del pan tostado o los pimientos asándose sobre las brasas, retrotraen a aquella época en la que se inscribieron. Toda una respuesta instintiva que se remonta a aquel tiempo feliz en que éramos tan desgraciados, que diría Alexandre Dumas, pero que recordamos con despreocupación y una sonrisa. Acontecimientos y enseñanzas de las primeras correrías por el mundo que estimularon no solo vínculos, sino capacidades comunicativas y emocionales alrededor del plato. Comer involucra muchos de nuestros órganos sensoriales y, como me repite el catedrático de Psicobiología y gran amigo Ignacio Morgado, los sentidos químicos en particular, que engloban al gusto y el olfato, son capaces de recuperar de la memoria hambrienta emociones vividas con un condicionamiento e intensidad mayores que las producidas por el resto de los sentidos.

Sumado a esto, el poderoso refuerzo de la compañía, de lo que fue la situación y los afectos implicados, otorga una significación adicional a, pongamos por caso, el diente de ajo dorándose en una lágrima de aceite caliente en la base de una cazuela. De ahí que Vázquez Montalbán apuntara del también escritor Josep Plaque su paladar “pertenecía a la infancia, como casi todos los paladares”. Nos aferramos a las cosas con las que crecimos, que comúnmente forjan el grueso de las predilecciones culinarias. Sabiendo esto, deberíamos reflexionar sobre qué actividades cotidianas relacionadas con la alimentación sería bueno fijar. Esos disparadores de memoria pueden vincularse a rutinas saludables. Acaso sea verdad lo que afirmó el filósofo y antropólogo alemán Ludwig Feuerbach: “Más que ser lo que comemos, quizá somos los estímulos condicionados que disfrutamos”.

El hallazgo del queso más antiguo del mundo revela una compleja relación evolutiva entre humanos y microbios 

Muestras de kéfir de hace 3.600 años encontradas en China plantean nuevas hipótesis sobre el origen de la fermentación en la prehistoria como técnica para conservar alimentos

A finales de la década de 1970, un equipo de arqueólogos se obsesionó con un conjunto de momias tan particulares que algunos pensaron que se trataba de una estafa. Se encontraban en la cuenca del Tarim, en el noreste de China. Allí descansaban desde hace siglos cientos de restos humanos momificados de forma natural gracias al clima árido y frío del desierto. A medida que las investigaciones avanzaron, los científicos se hicieron más preguntas respecto al origen y las costumbres de las llamadas “momias de Tarim”. Pero había una duda en particular que desveló al equipo de Qiaomei Fu, paleogenetista y directora del laboratorio de ADN antiguo del Instituto de Paleontología de Vertebrados y Paleoantropología de la Academia China de Ciencias. Algunas de las momias tenían una misteriosa sustancia blanca esparcida por el cuello, y nadie podía explicar qué era ni por qué estaba allí. Veinte años después, gracias al avance de las técnicas de análisis de ADN antiguo, la científica ha dado con la respuesta: queso de kéfir.

Qiaomei y su equipo han logrado, por primera vez, extraer y analizar el material genético preservado en las muestras de ese queso, que datan de hace 3.600 años, lo que las convierte en las más antiguas jamás registradas. Los resultados de la investigación, publicados hoy miércoles en la revista Cell, sugieren un nuevo origen para este alimento fermentado y aportan evidencia sobre cómo la evolución y la colaboración entre los humanos y las bacterias probióticas ha sido siempre muy estrecha. La autora explica que los alimentos como el queso son extremadamente difíciles de conservar durante miles de años, por eso es “una oportunidad única y valiosa”. El análisis de este alimento puede ayudar a los científicos a comprender mejor la dieta y la cultura prehistórica.

“La interacción entre personas y microbios nos ha acompañado siempre. Los humanos del pasado usaron su sabiduría para aplicar y domesticar microbios con el fin de preservar y producir alimentos fermentados, lo que moldeó estilos de vida específicos y promovió intercambios tecno-culturales”, explica Qiaomei a propósito de su investigación. Utilizando técnicas avanzadas de recuperación de ADN antiguo, los investigadores lograron reconstruir el genoma de las bacterias involucradas en los procesos de fermentación y exploraron cómo los humanos tuvieron una influencia directa en la evolución de estos microorganismos.

La ruta del kéfir

Hace no mucho tiempo atrás, se pensaba que el kéfir se había originado en la región montañosa del Cáucaso para luego propagarse hacia el resto de Europa y Asia. De hecho, el origen etimológico de la palabra es turco y significa “bendición”. Sin embargo, el estudio publicado en Cell sugiere otras rutas de dispersión de esta técnica, lo que plantea la pregunta de si en realidad se originó de manera independiente en otras partes del mundo antes de diseminarse.

La clave parece estar en el tipo de bacterias que se encontraron en las muestras. Los investigadores lograron extraer del queso ADN de la cepa Lactobacillus, el principal microbio en la fermentación del kéfir, cuyos orígenes se sitúan en el Tíbet. Esto mostró una diferencia sutil, ya que las cepas encontradas en las muestras de las momias pertenecen a la subespecie kefiranofaciens, mientras que las cepas localizadas en Europa y otras regiones orientales costeras pertenecen a la subespecie kefirgranum. Ambas se encuentran comúnmente en los granos de kéfir actual. Esto refuerza la idea de múltiples rutas de propagación cultural y alimentaria. Aunque no solo eso.

Durante ese largo viaje, los microbios no se quedaron quietos. El estudio ayudó a determinar cómo el Lactobacillus kefiranofaciens intercambió material genético con cepas relacionadas y mejoró, con el paso del tiempo, su estabilidad genética y sus capacidades de fermentación de la leche. En comparación con el antiguo Lactobacillus, las bacterias modernas tienen menos probabilidades de desencadenar una respuesta inmunitaria y ser rechazadas por el intestino humano. Esto sugiere que los intercambios genéticos también ayudaron al Lactobacillus a adaptarse mejor a los huéspedes humanos a lo largo de miles de años de interacción. Es decir, que al mismo tiempo que los humanos se adaptaban a las bacterias para poder mantenerse alimentados, las bacterias, a una escala invisible, también se adaptaron a los humanos para sobrevivir dentro de ellos.

“Los pueblos del pasado ya aplicaban microbios para preservar y producir alimentos fermentados desde temprano, y estas técnicas de producción se difundían entre las poblaciones de manera muy extensa”, apunta Qiaomei. Y agrega: “Nuestras nuevas perspectivas sobre los genomas microbianos resultan valiosas, ya que permiten explorar más detalles sobre los cambios en el estilo de vida humano, los intercambios culturales y, especialmente, las interacciones con el entorno a escala evolutiva”.

Gracias a este hallazgo, los científicos podrán comprender mejor la coevolución entre humanos y microbios a lo largo de más de tres mil años. Estas relaciones simbióticas, muchas veces ignoradas, aunque se siguen perpetuando, ayudaron a los humanos a adaptarse a nuevas condiciones ambientales y a mejorar su dieta. La fascinación científica —y del público en general— por las muestras más longevas no es un capricho académico. Se explica, cree Qiaomei, porque “tal vez, a través de las cosas más antiguas, las personas se sienten más cerca de sus orígenes”.

https://elpais.com/ciencia/2024-09-25/el-hallazgo-del-queso-mas-antiguo-del-mundo-revela-una-compleja-relacion-evolutiva-entre-humanos-y-microbios.html

La importancia del deporte y la alimentación desde edades tempranas: El papel de la 12 Copa Covap.

La nueva edición se celebrará en Andalucía durante el primer trimestre de 2025 con la participación de 256 equipos de fútbol y baloncesto

La práctica deportiva y una correcta alimentación son factores esenciales en el desarrollo de los niños y niñas desde edades tempranas. En este contexto, eventos como la 12ª Copa Covap, que se celebrará en Andalucía durante el primer trimestre de 2025, tienen un papel fundamental al promover estos valores. Esta edición contará con la participación de 256 equipos de fútbol y baloncesto, reafirmando su compromiso con la salud, el bienestar y la educación de los más jóvenes a través del deporte y la nutrición.

DEPORTE EN LA INFANCIA: MUCHO MÁS QUE ACTIVIDAD FÍSICA.

El deporte en la infancia tiene una gran relevancia, no solo para el desarrollo físico, sino también para el crecimiento emocional y social de los niños. La actividad deportiva favorece la adquisición de valores como el trabajo en equipo, la disciplina, el respeto a los demás y el esfuerzo, cualidades que los pequeños pueden aplicar en otros aspectos de su vida. Además, fomenta la socialización y la creación de vínculos, facilitando la integración y el compañerismo desde edades muy tempranas.

En eventos como la Copa Covap, los niños no solo compiten, sino que también aprenden a ganar y perder con humildad, desarrollando una mentalidad saludable respecto a la victoria y la derrota. Esta actitud les ayuda a gestionar el estrés y las emociones de forma más efectiva en su día a día.

Desde un punto de vista físico, el deporte contribuye al desarrollo de las capacidades motrices, la coordinación y el equilibrio. En edades tempranas, la actividad física regular es fundamental para prevenir el sedentarismo, que se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública en las últimas décadas.

ALIMENTACIÓN SALUDABLE: EL OTRO PILAR ESENCIAL

La Copa Covap no solo es un evento deportivo, sino que también incluye campañas educativas sobre la importancia de una dieta saludable. Una nutrición adecuada no solo proporciona la energía necesaria para el día a día de los niños, sino que también influye en su rendimiento académico y deportivo. El consumo de frutas, verduras, proteínas y lácteos, entre otros, es esencial para fortalecer el sistema inmunológico, desarrollar los músculos y mejorar la capacidad de concentración.

En muchas ocasiones, los niños adquieren hábitos alimenticios basados en su entorno familiar, lo que puede ser una ventaja o un reto. Por ello, la Copa Covap también se dirige a los padres, ofreciendo talleres y charlas educativas sobre cómo preparar menús equilibrados y la importancia de inculcar buenos hábitos desde casa. Esta formación ayuda a las familias a comprender la relación directa entre una alimentación correcta y un rendimiento óptimo en el deporte y en la vida cotidiana.

LA COPA COVAP: UN REFERENTE EN EDUCACIÓN Y DEPORTE.

Con más de una década de trayectoria, la Copa Covap ha sido un ejemplo de cómo el deporte y la alimentación pueden ir de la mano en la educación de los más jóvenes. En cada edición, el evento se enfoca en promover no solo la competencia deportiva, sino también la formación en hábitos de vida saludables. La iniciativa ha tenido un impacto positivo en miles de niños y familias a lo largo de los años, sensibilizando a la sociedad sobre la importancia de cuidar el cuerpo y la mente desde la infancia.

En definitiva, la 12ª Copa Covap es mucho más que un torneo deportivo: es una plataforma para educar, inspirar y concienciar sobre la importancia de adoptar un estilo de vida saludable desde edades tempranas, cimentando las bases para una vida adulta plena y equilibrada.

La importancia del deporte y la alimentación desde edades tempranas: El papel de la 12ª Copa Covap (cope.es)

Kefir de agua

El kefir de agua es una bebida fermentada a base de agua con azúcar y un cultivo de nódulos llamados típicos, que son una comunidad simbiótica de bacterias y levaduras. Esta mezcla probiótica rica en nutrientes se origina del Cáucaso y se produce mediante la fermentación de agua azucarada con granos de kefir.

PROPIEDADES

Es una bebida probiótica, es decir, contiene microorganismos vivos que pueden beneficiar la salud. Contiene prebióticos y especies con potencial probiótico. Tiene burbujas, lo que indica la presencia de CO2 generado durante la fermentación. Es natural, barata, sencilla y rápida de hacer.

BENEFICIOS PARA LA SALUD

Puede ayudar a regular el sistema digestivo y mejorar la absorción de nutrientes. Tiene propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Puede reducir el estrés y mejorar el estado de ánimo.

PREPARACIÓN

La preparación del kefir de agua es sencilla y rápida.

Se necesita agua, azúcar y un cultivo de nódulos de kefir.

Se mezclan los ingredientes y se deja fermentar durante 10-14 días a temperatura ambiente, o 30 días en refrigeración.

CONSERVACIÓN

El kefir de agua fresco tiene una caducidad de 14 días a temperatura ambiente y 30 días en refrigeración entre 1 y 6 grados Celsius.

IMPORTANTE

El cultivo de kefir no es un hongo, sino una comunidad de bacterias y levaduras que conviven en simbiosis. Es importante seguir las instrucciones de cuidado y conservación para garantizar la calidad y seguridad del producto.

https://www.bonviveur.es/gastroteca/que-es-el-kefir-de-agua-para-que-sirve-propiedades-y-beneficios

Dieta vegana en niños: ¿qué hay que tener en cuenta?

Este tipo de alimentación requiere del uso de suplementos para resolver las carencias de no consumir ciertos nutrientes, lo que conlleva que se necesite de supervisión experta para seguirla. Bien planificada, es adecuada para cualquier etapa de la vida, incluida la infancia

Una dieta saludable debe incluir una variedad de alimentos que garantice que se cubren todas las necesidades nutricionales del niño – ELENA MEDOKS (GETTY IMAGES)

No comer carne ni lácteos ni huevos. Esta es la dieta que eligen algunas familias para su día a día. Padres y madres que quieren que sus hijos también sean veganos como ellos, ¿pero qué tienen que tener en cuenta? “El veganismo es más que un tipo de alimentación, es un estilo de vida. Por eso no es algo que se impone; es una conclusión de vida a la que llegan las personas y que conlleva querer dejar de consumir determinados alimentos por el componente ético y ambiental que supone”, explica la dietista y nutricionista Mapi Herrero.

Una dieta vegana bien planificada puede ser adecuada para niños, pero requiere atención especial a ciertos nutrientes:

  • Proteínas: Es necesario combinar diferentes fuentes vegetales para obtener todos los aminoácidos esenciales. Lo podemos encontrar principalmente en los granos y cereales.
  • Vitamina B12: Fundamental suplementarla, ya que no se encuentra naturalmente en alimentos vegetales.
  • Hierro: Aunque presente en alimentos vegetales, su absorción es menor que en fuentes animales.
  • Calcio: Debe obtenerse de fuentes vegetales o alimentos fortificados.
  • Zinc: Presente en legumbres, frutos secos y cereales integrales.
  • Omega-3: Importante para el desarrollo cerebral, se encuentra en algas, semillas de chía y nueces.

“Este tipo de dieta no tiene tanta tradición en España como en otros países, como la India, por lo que aquí muchas familias necesitan consejo y recomendaciones por parte de un profesional, y que así el menor cumpla con todos los requerimientos suficientes de calorías y proteínas” argumenta Redecillas.

Aunque este tipo de alimentación puede ofrecer beneficios como mayor consumo de fibra y antioxidantes, también conlleva riesgos si no se planifica adecuadamente. Algunas de las complicaciones que se pueden presentar, y la más probable, es el déficit de nutrientes esenciales para el crecimiento y riesgo de retraso en el desarrollo si no se cubren las necesidades energéticas y proteicas.

Debido a estas posibles situaciones, es recomiendable consultar con un pediatra o nutricionista para asegurar una dieta equilibrada, realizar controles periódicos para monitorear el crecimiento y desarrollo del niño y, sobre todo, considerar suplementos cuando sea necesario, especialmente de vitamina B12.

Qué hace un nutricionista infantil? | UNIR

Introducir una dieta nueva no es nada fácil, y más para los niños. Por ello, se exponen algunos consejos prácticos para vivir una transión saludable y segura.

  • Introducir gradualmente nuevos alimentos y texturas.
  • Ofrecer variedad de alimentos para garantizar una nutrición completa.
  • Estar atentos a posibles signos de deficiencias nutricionales.

“La dieta puede estar más controlada y supervisada, pero puede ser igual de sana o insana que la que hace un niño que es omnívoro”, añade la médica. Para Redecillas lo más importante es que la alimentación sea equilibrada.

FUENTE: García, C., García, C., & García, C. (2024, 21 septiembre). Dieta vegana en niños: ¿qué hay que tener en cuenta? El País. https://elpais.com/mamas-papas/expertos/2024-09-21/dieta-vegana-en-ninos-que-hay-que-tener-en-cuenta.html

Dan Buettner, el experto en longevidad que investiga los secretos para vivir 100 años: “Me concentro en llevar una dieta basada en plantas”

‘Infobae España’ entrevista al mayor experto en zonas azules del mundo y a un joven local de estas regiones repletas de centenarios.

Poster de la miniserie «Live to 100: Secrets of the Blue Zones» disponibles en Netflix

Dan Buettner, un reconocido experto en longevidad, ha centrado su carrera en descubrir los secretos para vivir hasta 100 años o más. Su trabajo se ha popularizado a través del concepto de las «Zonas Azules», áreas geográficas donde las personas tienden a vivir más tiempo y con mejor salud que el promedio mundial. Estas zonas incluyen lugares como Okinawa en Japón, Cerdeña en Italia, Nicoya en Costa Rica, Icaria en Grecia y Loma Linda en California.

Buettner ha identificado que uno de los factores clave para la longevidad en estas regiones es una dieta predominantemente basada en plantas. Las personas que viven en las Zonas Azules consumen regularmente legumbres, granos enteros, verduras y frutas, mientras que la carne se consume con moderación. La dieta está enriquecida con alimentos locales, frescos y naturales, evitando los productos procesados, carnes rojas y azúcares añadidos.

Dan Buettner con un centenario de Nicoya (Costa Rica) comiendo los platos típicos (Netflix)

Además de la dieta, Buettner destaca otros hábitos de vida que contribuyen a la longevidad. El ejercicio físico regular es fundamental, pero no necesariamente en forma de rutinas intensas de gimnasio. En las Zonas Azules, la actividad física está integrada naturalmente en la vida diaria a través de caminatas, trabajos manuales y actividades al aire libre.

La conexión social también juega un papel crucial. Las personas longevas suelen tener fuertes lazos familiares y comunitarios, lo que les proporciona apoyo emocional y un sentido de pertenencia. Mantener relaciones significativas y participar activamente en la comunidad son aspectos que Buettner considera esenciales para una vida larga y saludable.

Dan Buettner con una centenaria en su documental de Netflix ‘Vivir 100 años: Los secretos de las zonas azules’

Otro factor importante es tener un propósito claro en la vida, algo que los habitantes de las Zonas Azules denominan «ikigai» en Japón o «plan de vida» en Costa Rica. Este sentido de propósito motiva a las personas a mantenerse activas y comprometidas con sus intereses y responsabilidades.

En resumen, Dan Buettner ha demostrado que la combinación de una dieta basada en plantas, actividad física regular, conexiones sociales sólidas y un propósito claro puede aumentar significativamente las posibilidades de vivir una vida larga y saludable. Su investigación ofrece valiosas lecciones para quienes buscan mejorar su calidad de vida y alcanzar una longevidad excepcional.

FUENTE: Osuna, C. A. (2024, 12 agosto). Dan Buettner, el experto en longevidad que investiga los secretos para vivir 100 años: “Me concentro en llevar una dieta basada en plantas”. Infobae. https://www.google.com/amp/s/www.infobae.com/espana/2024/08/12/dan-buettner-el-experto-en-longevidad-que-investiga-los-secretos-para-vivir-100-anos-me-concentro-en-llevar-una-dieta-basada-en-plantas/%3foutputType=amp-type

Bravas Fest Valencia 2024: ¡Las mejores patatas bravas de la ciudad juntas en un solo espacio!

El Bravas Fest Valencia 2024 llega a los Jardines de Viveros del 18 al 20 de octubre. Organizado por Bravas Barcelona y Pleisure, este evento reúne a los mejores bares y restaurantes de Valencia en una competencia por las patatas bravas más deliciosas. Además de bravas, habrá otras tapas para disfrutar, acompañadas de diferentes cervezas Mahou. La experiencia se complementa con música en vivo, talleres y actividades para participar en la elección de las mejores bravas.

Este evento no solo es un festival gastronómico, sino también un concurso. Habrá una votación popular y otra realizada por un jurado profesional para elegir a los ganadores. Para los asistentes interesados, existe el Pasaporte Bravas, que les permite probar todas las variedades y participar en un sorteo especial.

La entrada al Bravas Fest es gratuita, aunque se recomienda descargarla en línea para evitar colas. También se puede adquirir un FAST PASS con anticipación para garantizar la entrada e incluir tickets de comida. El precio de las bravas será de 4€ y el de otras tapas oscilará entre 5€ y 12€. Además, habrá menús disponibles por 8€ en taquilla y 7,5€ compra anticipada.

Este festival no solo es una oportunidad para disfrutar de la mejor gastronomía, sino también para sumergirse en un ambiente festivo con música en vivo y actividades culturales en un entorno único como los Jardines de Viveros. Marca en tu calendario el Bravas Fest Valencia 2024 del 18 al 20 de octubre y prepárate para probar las patatas bravas más deliciosas de la ciudad. ¡No te lo puedes perder!