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Cómo la alimentación y la sobremesa marcaron la evolución humana: “Los Sapiens hemos creado una naturaleza nueva y distinta”

Lo que somos hoy es lo que comimos ayer. Las carnes para las que entrenamos nuestras muelas, las verduras que cocinamos al fuego y los ahumados que preparamos para conservar la comida han jugado un papel clave en la evolución del ser humano, así como otras actividades más sociales, como contar anécdotas en torno a un fuego domesticado. O lo que es lo mismo: hace 100.000 años, los Homo Sapiens ya se reunían en una especie de sobremesa, una costumbre que gustosamente hemos heredado de nuestros antepasados.

Pese a que en sí misma y como un elemento aislado la nutrición no explica la evolución humana, también es cierto que esta no se entiende sin la otra. Los paleoantropólogos descubren cada día nuevos hallazgos que desmontan teorías hasta entonces sostenidas sobre la diferencia entre los Sapiens y las otras especies con las que coexistieron en un intervalo de entre hace 300.000 y 50.000 años. Si había disparidades en la alimentación de Sapiens y neandertales, es todavía hoy un objeto de estudio en abierto.

Hasta ahora, varios autores sostenían que, mientras los neandertales eran cazadores de grandes animales (bisontes, renos, rinocerontes e incluso elefantes), los humanos anatómicamente modernos tenían un espectro alimenticio bastante amplio. A medida que vamos profundizando en los estudios, se ha descubierto que las diferencias se van difuminando. “Hoy sabemos que los neandertales también cazaban animales pequeños, entonces ya no existe esa gran diferencia”, explica aInfobae España Antonio Rosas, profesor de investigación del CSIC y director del Grupo de Paleoantropología en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

Las investigaciones en Atapuerca le granjearon a Rosas y su equipo el Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica en 1997, y desde 2003 es el responsable de los estudios antropológicos de los neandertales de El Sidrón. Dicho trabajo le ha catapultado a participar en el proyecto del Genoma Neandertal, un plan para la secuenciación del ADN de este homínido. Junto con Marina Mosquera, Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez Castro, Eudald Carbonell e Ignacio Martínez, Rosas es el descubridor de la especie Homo Antecessor, el homínido más antiguo de Europa.

Para el paleoantropólogo, cuestionarnos hasta qué punto ha podido influir la alimentación en el éxito de la supervivencia de nuestra especie es la “pregunta del millón”, pues aunque reconoce su papel, no deja de entenderla como “un elemento que se inserta en un sistema social”. “Nosotros, como especie, tenemos una singularidad clara, y es que tenemos un cerebro muy grande que necesita mucha energía, especialmente en las mujeres encinta para el desarrollo de los fetos y los niños en periodo de lactancia”, aclara Rosas.

Para el mantenimiento y la supervivencia de las poblaciones humanas, era necesario llevar una dieta rica en ciertas vitaminas o ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, los conocidos omegas que nuestro cuerpo no son capaces de sintetizar y necesitamos adquirir con la dieta. Sin embargo, esto no nos explica, sino “la sofisticación cultural, la capacidad muy acentuada que tenemos las poblaciones de Homo Sapiens para comunicarnos con símbolos y la habilidad para construir grupos y redes sociales intensas”. Al fin y al cabo, lo simbólico no deja de ser la abstracción de un concepto.

En ocasiones, erramos en pretender explicar la evolución del Sapiens al poner el foco en las diferencias o similitudes de la dieta con otras especies de homínidos. Por ejemplo, “la dieta de los esquimales no tiene nada que ver con la dieta de la gente que vive en el Sahara y ambos grupos son humanos. Por tanto, efectivamente hay elementos básicos que hay que adquirir desde fuera de la dieta porque no los sintetizamos, pero cada grupo culturalmente se apaña como puede con lo que tiene”. En materia de nutrición, tampoco podemos obviar la capacidad de conservar alimentos, que permitía a las poblaciones tener acceso a la comida en épocas de carestía. Esto se lograba con técnicas de ahumado o salazón que aseguraban la disponibilidad de víveres cuando la cosecha silvestre era deficiente.

El dominio del fuego

Para hablar de la evolución de nuestra especie y el vínculo con la alimentación, hay que hacerlo en torno a una hoguera, un fuego domesticado que permitió la cocción de los alimentos. No obstante, es importante tener en cuenta que este dominio del fuego no es exclusivo de los Sapiens, pues los registros arqueológicos lo sitúan hace 400.000 años en Europa por obra de los antepasados directos de los neandertales. Algunas teorías recientes ubican la domesticación del fuego hace más de medio millón de años en el continente africano.

Comer carne y verduras cocinadas tiene varias implicaciones: “La dieta se hace más blanda y mucho más nutritiva porque el cocinado permite una predigestión. Además, consigue que algunos alimentos vegetales puedan ser consumidos porque se les quita el factor de toxicidad”. A ello se le suma la utilidad de proporcionar luz y calor, permitiendo vivir en ecosistemas muy fríos y ahuyentando a las fieras.

El paleoantropólogo da un paso más allá y asocia el fuego a unas transformaciones morfológicas también decisivas en nuestra evolución. “La dureza de la dieta es la que explica el tamaño de los dientes o de la mandíbula. Hay otros factores implicados porque la cara, la mandíbula y los dientes están insertos en el crecimiento de toda la cabeza, que es un sistema muy complicado en el que interacciona el posicionamiento de los ojos, los oídos, el cerebro, las vías respiratorias…”

La sobremesa, una tradición prehistórica

Donde hay comida, hay sobremesa. El tiempo compartido tras un almuerzo, la conversación lenta y la pausa antes de volver a las obligaciones están tan presentes hoy como hace medio millón de años. No es baladí este rato de sobremesa en la Prehistoria, pues es alrededor del fuego donde se produce este intercambio de ideas, el famoso “fuego de campamento”. “La capacidad de estar un tiempo parados charlando propicia una red de interacciones sociales y probablemente una tradición oral. La luz y el calor permite ese tiempo porque alarga el periodo de actividad diaria”.

La realidad de los Homo Sapiens se conforma así por una red social, cultural y biológica imposible de separar, cuyas implicaciones también se ven expresadas en términos alimenticios. “Hemos inventado una manera de existir en la que lo biológico y lo social están íntimamente unidos: una naturaleza nueva y distinta”, concluye Rosas.

https://www.infobae.com/espana/2024/11/24/como-la-alimentacion-y-la-sobremesa-marcaron-la-evolucion-humana-los-sapiens-hemos-creado-una-naturaleza-nueva-y-distinta

Todo sobre la dieta paleo o el plan de alimentación basado en la forma de comer de la prehistoria

Como su propio nombre indica, la dieta paleo, también conocida como ‘la dieta del hombre de las cavernas’ o ‘dieta de la Edad de Piedra’, está inspirada en el plan de alimentación que seguían en el paleolítico. Un concepto que lejos de lo que podríamos imaginar está de plena actualidad, aupado, en gran parte, porque iconos como Miley Cyrus y Meghan Fox han confirmado que lo han llevado a cabo. Pero, ¿qué es realmente este plan de alimentación con el foco puesto en la prehistoria?

Este tipo de alimentación, basado en lo que hacían o mejor dicho, tenían al alcance nuestros antepasados, está centrada en la ingesta abundante de frutas y verduras frescas, pescados, carnes, huevos y grasas saludables procedentes de frutos secos, semillas o aceite de oliva virgen o aguacate. Asimismo, la dieta paleo no incluye alimentos que se popularizarían tiempo después como legumbres o productos lácteos, además de cereales o aceites vegetales refinados.

Como podría parecer obvio, este plan de alimentación no incluye los productos ultraprocesados, ya que ninguno de ellos existía hace más de 10.000 de años. Ni pizzas congeladas, alimentos fritos, bollería…

¿Para qué está pensada la dieta paleo y cuáles son sus beneficios?

Han varios «beneficios» ligados a este plan de alimentación basado en lo que comían nuestros antepasados y que le han puesto en el punto de mira en estos últimos años. Y desde Woman hemos recopilado los más destacados:

  • Ayuda a perder peso o a mantener un peso saludable. Gracias en gran parte a la eliminación de alimentos altamente procesados y ricos en calorías, como los alimentos fritos, los dulces y los productos refinados o a estar focalizada en alimentos naturales y bajos en calorías, puede promover la pérdida de peso, especialmente cuando se combina con una ingesta calórica controlada y un estilo de vida activo.
  • Mejora de la salud intestinal. Al evitar alimentos procesados y refinados, la dieta paleo puede ayudar a mejorar la salud del intestino al promover una mayor ingesta de fibra y reducir la exposición a aditivos y sustancias irritantes. Una dieta rica en fibra puede promover la salud digestiva, la regularidad intestinal y el equilibrio de la microbiota intestinal.
  • Control del azúcar en la sangre. Al enfocarse en alimentos ricos en proteínas y grasas saludables, la dieta paleo puede ayudar a estabilizar los niveles de glucosa y mejorar la sensibilidad a la insulina.
  • Reduce los factores de riesgo de enfermedades cardíacas o cardiovasculares. Al aumentar el consumo de alimentos ricos en antioxidantes y grasas saludables, la dieta paleo puede ayudar a reducir la inflamación en el cuerpo, lo que puede estar relacionado con diversas enfermedades crónicas.

Asimismo, cabe destacar que los beneficios pueden variar de una persona a otra y siempre es recomendable consultar a un nutricionista antes de comenzar cualquier dieta para evaluar tus necesidades individuales y asegurarte de que estás obteniendo una nutrición equilibrada. No debemos fiarnos de lo que dicen o lo que vemos en redes sociales está en juego la salud.

Riesgos o efectos secundarios de seguir la dieta paleo

  • Deficiencias de ciertos nutrientes. La dieta paleo excluye grupos de alimentos amplios como granos, legumbres y lácteos, que puede tener complejidades a largo plazo, sobre todo en personas que realizan deporte de alto rendimiento como falta de vitamina D o calcio en el cuerpo.
  • Estreñimiento, debido a la disminución de la fibra que se encuentra en los cereales integrales, por ejemplo.
  • Complejidad para llevarla a cabo: tiempo y coste. Requiere de una gran planificación y organización, además de que muchos de sus alimentos suponen un coste mayor que los que incorporan otras dietas.
  • Falta de evidencia científica. Aunque han visto la luz estudios preliminares que sugieren posibles beneficios de la dieta paleo, la evidencia científica a largo plazo es limitada y los informes o estudios sobre ello son muy «pobres» como para hacer un seguimiento completo o para saber a ciencia cierta los riesgos que provoca

Fuente: Todo sobre la dieta paleo o el plan de alimentación basado en la forma de comer de la prehistoria

Cómo la alimentación y la sobremesa marcaron la evolución humana: “Los Sapiens hemos creado una naturaleza nueva y distinta”

Lo que somos hoy es lo que comimos ayer. Las carnes para las que entrenamos nuestras muelas, las verduras que cocinamos al fuego y los ahumados que preparamos para conservar la comida han jugado un papel clave en la evolución del ser humano, así como otras actividades más sociales, como contar anécdotas en torno a un fuego domesticado. O lo que es lo mismo: hace 100.000 años, los Homo Sapiens ya se reunían en una especie de sobremesa, una costumbre que gustosamente hemos heredado de nuestros antepasados.

Pese a que en sí misma y como un elemento aislado la nutrición no explica la evolución humana, también es cierto que esta no se entiende sin la otra. Los paleoantropólogos descubren cada día nuevos hallazgos que desmontan teorías hasta entonces sostenidas sobre ladiferencia entre los Sapiens y las otras especiescon las que coexistieron en un intervalo de entre hace 300.000 y 50.000 años. Si había disparidades en la alimentación de Sapiens y neandertales, es todavía hoy un objeto de estudio en abierto.

Hasta ahora, varios autores sostenían que, mientras los neandertales eran cazadores de grandes animales (bisontes, renos, rinocerontes e incluso elefantes), los humanos anatómicamente modernos tenían un espectro alimenticio bastante amplio. A medida que vamos profundizando en los estudios, se ha descubierto que las diferencias se van difuminando. “Hoy sabemos que los neandertales también cazaban animales pequeños, entonces ya no existe esa gran diferencia”, explica a Infobae España Antonio Rosas, profesor de investigación del CSIC y director del Grupo de Paleoantropología en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

Para el paleoantropólogo, cuestionarnos hasta qué punto ha podido influir la alimentación en el éxito de la supervivencia de nuestra especie es la “pregunta del millón”, pues aunque reconoce su papel, no deja de entenderla como “un elemento que se inserta en un sistema social”. “Nosotros, como especie, tenemos una singularidad clara, y es que tenemos un cerebro muy grande que necesita mucha energía, especialmente en las mujeres encinta para el desarrollo de los fetos y los niños en periodo de lactancia”, aclara Rosas.

La sobremesa, una tradición prehistórica

Donde hay comida, hay sobremesa. El tiempo compartido tras un almuerzo, la conversación lenta y la pausa antes de volver a las obligaciones están tan presentes hoy como hace medio millón de años. No es baladí este rato de sobremesa en la Prehistoria, pues es alrededor del fuego donde se produce este intercambio de ideas, el famoso “fuego de campamento”. “La capacidad de estar un tiempo parados charlando propicia una red de interacciones sociales y probablemente una tradición oral. La luz y el calor permite ese tiempo porque alarga el periodo de actividad diaria”.

La realidad de los Homo Sapiens se conforma así por una red social, cultural y biológica imposible de separar, cuyas implicaciones también se ven expresadas en términos alimenticios. “Hemos inventado una manera de existir en la que lo biológico y lo social están íntimamente unidos: una naturaleza nueva y distinta”, concluye Rosas.

Fuente:https://www.infobae.com/espana/2024/11/24/como-la-alimentacion-y-la-sobremesa-marcaron-la-evolucion-humana-los-sapiens-hemos-creado-una-naturaleza-nueva-y-distinta/

Pato laqueado de Pekín: el plato más icónico de la China Imperial

Casi siete siglos de historia tiene esta receta, que se ha convertido en todo un símbolo nacional.

El pato pekinés, pato laqueado o pato de Beijing es una de las preparaciones más tradicionales de China y una de las más internacionales, presente en muchos de los restaurantes que el país asiático tiene repartidos por el mundo. El plato, que comenzó sirviéndose solo a un emperador, puede tener su origen en una receta que ya existía en el siglo V. Con todo un ritual alrededor de su cocinado y con un sabor que ha conquistado paladares de todo el mundo, el pato pekinés constituye un manjar y un gran legado de la cocina imperial.

Un símbolo nacional

El primer testimonio escrito de la receta del pato laqueado de Pekín se remonta al año 1330, momento en que Hu Sihui, inspector a cargo de las cocinas imperiales Chinas, escribió el libro Recetas completas de platos y bebidasLa dinastía Yuan fue la primera en integrarlo en sus costumbres culinarias, o más bien su emperador, pues la preparación se cocinaba solo para su disfrute. Esto cambió con la llegada de la dinastía Ming, que llevó el pato laqueado al menú de toda la corte, extendiéndose en la dinastía Qing a los aristócratas chinos.

El plato de casi 700 años, que inspiró a artistas y estudiosos de la época y que se conocía como “el primer plato bajo el cielo”, podría haber sido creado mucho antes, pues hay evidencias de que los chinos ya comían pato asado en el siglo V, una preparación llamada shaoyazi en la que se utilizaba otra raza de pato, siendo la actual la autóctona de Pekín. La admiración por el pato laqueado fue tal que muchos creen que el acercamiento entre chinos y estadounidenses se debió a las alabanzas que el exsecretario de Estado de Estados Unidos, Henry Kissinger, hizo al probar la receta, un símbolo nacional ya en aquella época.

El cocinado, todo un ritual

El pato requerido para esta receta ha de ser blanco, con el pico amarillo y con una alimentación a base de cereales y soja durante 40 días. Su elaboración, de varias horas, requiere de una técnica y cuidado milimétricos. En el restaurante China Crown, cocineros expertos han viajado en varias ocasiones al país asiático para indagar en la receta imperial y conseguir la más ajustada perfección para el plato. Para ello, escaldan el animal en una mezcla de agua y licor chino con el fin de contraer la piel y sacar las plumas sin métodos invasivos.

Luego se sazona el interior del pato con verduras y aromáticos, se seca y se baña en una mezcla de agua y maíz en pasta, que le aporta sabor de cereal. Seguidamente, el animal se seca en una cámara estanca con baja humedad antes de volver a bañarse, esta vez, en una mezcla de vinagre y jugo de remolacha, volviendo a secarse después para eliminar al máximo la grasa. Antes de asarlo por una hora, el pato se pincela con miel y soja, lo que le da un acabado brillante y crujiente a la piel.

China Crown, uno de los mejores restaurantes de Barcelona donde probar el pato laqueado de Pekín, lo sirve en un carrito, en el que un experto cortador realiza aproximadamente 20 cortes estilo pluma ante los comensales. En el local, el pato se sirve acompañado de finas tortas de harina en las que se añade salsa hoisin o la especial de la casa, además de verduras crudas como pepino y puerro, además de azúcar, al gusto de cada cliente.

https://viajes.nationalgeographic.com.es/gastronomia/pato-laqueado-pekin-plato-mas-iconico-china-imperial_18422

La alimentación humana a lo largo de la historia

La alimentación de los seres humanos ha ido cambiando a lo largo del tiempo

En un inicio, nuestros antecesores eran cazadores-recolectores, comiendo frutas y frutos junto a carne de caza. Hace 800.000 años se domesticó el fuego. Hay que tener en cuenta que la cocción facilitó la masticación y la extracción de nutrientes de alimentos vegetales y animales, además de eliminar toxinas, alargar la vida útil de un alimento y mejorar su sabor.

Entre los años 8.000 a 1.000 a.C. se inició el desarrollo de la agricultura y la ganadería, con el predominio en la dieta de cereales integrales complementados escasamente con legumbres, verduras, lácteos, carne, pescado y frutas estacionales.

Los cereales destacan por su alto contenido calórico y se convirtieron en el principal producto de consumo en las distintas civilizaciones (maíz en América, trigo en Europa y arroz en Asia).

También empezó la transformación de alimentos, siendo los productos lácteos o la cerveza algunos de los ejemplos más tempranos.

Aunque la dieta neolítica estaba basada en alimentos de origen vegetal, las proporciones no siempre serían las adecuadas ni existiría la diversidad necesaria. Ello propició la aparición, en algunos casos, de deficiencias nutricionales como escorbuto (déficit de vitamina C), anemia (deficiencia de hierro), bocio (deficiencia de yodo), etc. Por ser poblaciones agrícolas, a veces, padecieron carestías y hambrunas por fenómenos climáticos adversos o conflictos bélicos.

Con el desarrollo de las civilizaciones, el ser humano formulará diferentes tipos de dieta, casi siempre con los cereales integrales como base, aunque seguirá siendo difícil tener una alimentación diversificada por las limitaciones del sistema productivo y el reparto desigual de recursos alimentarios en los estratos sociales.

Como afecto la revolución industrial a nuestra alimentación

A partir de la Revolución industrial, en el siglo XIX, se va a producir una oferta más abundante de alimentos y los productos de origen animal serán más consumidos. Poco a poco disminuirán la inseguridad alimentaria y los problemas endémicos de malnutrición. Progresivamente irán apareciendo productos procesados con la finalidad fundamentalmente de garantizar la seguridad de los mismos (pasteurización, esterilización,..).

Siglo XX

Ya a lo largo del siglo XX se fue configurando la nutrición como una ciencia y se iniciaron los estudios epidemiológicos que relacionan tanto la virtud de ciertas dietas para promover la salud, como es el ejemplo de la dieta de los países mediterráneos o los efectos perjudiciales de una alimentación insana.

En poco más de un siglo se ha producido un cambio en los trastornos vinculados a la alimentación: desde los derivados de la escasez y las dietas monótonas a los causados por el exceso y por la amplia oferta de alimentos insanos.

Uno de los cambios más significativos en la alimentación humana es la introducción en el mercado del consumo de productos procesados y ultraprocesados. El consumo de los productos ultraprocesados ha aumentado en España en el siglo XX y XXI siendo el 11% en 1990, el 24,6% en 2000 y el 31,7% en 2010 del total de la cesta de la compra.

Una de las preocupaciones más destacadas en la actualidad en relación con la alimentación es el sobrepeso y la obesidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que desde 1975, la obesidad se ha casi triplicado en todo el mundo. La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas.

Historia del pan

Por ser la forma más importante en la que en nuestra civilización europea-mediterránea se ha consumido el cereal a lo largo de la historia, presentamos una breve historia del pan.

Desde el inicio de la agricultura se empezó a preparar pan. Un antepasado del hombre conoce ya las semillas y cereales, y sabe que una vez triturados y mezclados con agua, dan lugar a una papilla. Este hombre olvida la papilla en una especie de olla y al volver encuentra una torta granulada, seca y aplastada: el primer pan acaba de tomar forma.

Los egipcios, los griegos y los celtíberos preparaban pan y era un alimento muy consumido. En la época romana el pan de harina blanca era más valorado que el pan moreno (integral), que lo comían pobres y esclavos. En la Edad Media, las ciudades comienzan a tener importancia y surgen los primeros gremios de artesanos, entre ellos el de panaderos. El pan blanco sigue siendo signo de prestigio social, sólo accesible para clases ricas.

A finales del siglo XVIII aumenta la producción del trigo, se mejora la técnica del molino y se consigue una harina mejor. El precio del pan baja al aumentar la oferta y el pan blanco llega a toda la población.

Ya en el siglo XX se empieza a estudiar y difundir que es más saludable consumir los cereales con todas sus capas (salvado, germen y endospermo), como granos integrales. Y se realizan investigaciones que asocian el consumo de pan integral con beneficios para la salud y relacionan el pan blanco con enfermedades como la obesidad y la diabetes mellitus tipo 2.

https://www.saludcastillayleon.es/ventanafamilias/es/infancia/alimentacion/bases-alimentacion-saludable/historia-alimentacion-humana

ElPozo Alimentación: 70 años de historia de una gran empresa

ElPozo Alimentación cuenta con una sede central con 400.000 m2 de superficie (Blas Martínez).

Fue en 1935 cuando Antonio y Piedad, padres de los actuales propietarios de ElPozo Alimentación, José, Tomás y Juana, abrieron una pequeña tienda de comestibles ubicada en Alhama de Murcia, un municipio de la Región de Murcia que por aquellos años contaba con una población que rozaba los 11.000 habitantes (hoy son más de 23.000).

El establecimiento, de tan solo 12 metros cuadrados, se situaba en la plaza El Pozo Concejil y fue conocido entre la población como la tienda de Antonio el del pozo. De ahí tomó el nombre la que hoy es una de las principales marcas de alimentación en España.

En 1954, hace 70 años, aquella pequeña tienda se convirtió en una fábrica de embutidos modesta que, con la ayuda de toda la familia, propició el desarrollo de la iniciativa empresarial. A partir de una pequeña empresa local surgió, con trabajo, ilusión, principios y valores una gran corporación de ámbito internacional que tanto aporta al desarrollo regional y nacional. Hoy es una marca de referencia que está presente en más de 80 países de todo el mundo. Su evolución constituye la mejor muestra de su afán de superación desde el esfuerzo y la honradez que ha situado a la marca ElPozo, durante ocho años consecutivos, como la más presente en los hogares españoles.

Pero, además del trabajo y el esfuerzo para que este proyecto creciera, si hay algo que la familia Fuertes ha mantenido siempre son sus valores: humildad, excelencia e integridad. Estos principios le han permitido mantenerse como una empresa familiar y de capital español en su totalidad. Para llegar a consolidar un proyecto de esta envergadura, los hermanos Fuertes acometieron una aventura empresarial para transformar un reducido espacio industrial en un grupo empresarial fuerte, competitivo e internacionalizado.

Orgullosa de sus orígenes murcianos, la familia Fuertes es propietaria de Grupo Fuertes, un holding empresarial formado por más de veinte empresas y que tiene como eje principal el sector de la alimentación.

ElPozo Alimentación es el proyecto líder de este grupo, cuya misión es cubrir las expectativas y responder a las necesidades de los consumidores. Constituido en distintos centros productivos y en una sede central con 400.000 m2 de superficie, el equivalente a 40 campos de fútbol, su máxima es priorizar la innovación y estar muy atentos a las necesidades del consumidor. Así, en estos 70 años de crecimiento, la empresa de alimentación ha desarrollado más de 1.500 referencias en cinco especies –cerdo (blanco e ibérico), ternera, pavo y pollo– y ha focalizado su objetivo en ofrecer un amplio surtido de gran calidad que permita un consumo a la carta.

Su facturación supera los 1.660 millones de euros y el número de trabajadores se ha incrementado incesantemente hasta alcanzar los más de 5.500 empleados. El éxito de estos resultados está en esa mejora constante que inspira a la compañía a hacer las cosas mejor cada día. La innovación y un desarrollo sostenible son los pilares fundamentales de su estrategia.

Pero en su expansión, hay también otros dos factores que han sido determinantes: su plantilla, que es el alma de la compañía; y los consumidores, que han sabido reconocer la calidad y la confianza de los productos de ElPozo, y que se sitúan en el centro de las decisiones. A la vez, ha sabido impulsar, de manera ejemplar, la calidad y seguridad de sus productos con los mecanismos de control y vigilancia más adecuados que van desde el origen de la producción hasta su destino a través de un modelo circular único, CIP (Control Integral del Proceso), que garantiza la total trazabilidad de los alimentos desde la granja hasta la mesa.

La marca más familiar

En el camino de pasar de ser una marca humildemente conocida a que esté presente en tantos hogares tiene que ver la notoriedad que ElPozo tuvo con su presencia en televisión, canal en el que comienza a anunciarse a partir de los años 80. ElPozo fue una de las primeras marcas en su categoría al asociarse con figuras destacadas de la televisión y del cine de cada momento para transmitir cercanía y familiaridad: «de una casa a otra».

Su primera campaña de publicidad la protagonizó su producto estrella, la sobrasada, que en 1981 tuvo como embajadora a la actriz Rafaela Aparicio, con la primera acción publicitaria de la empresa en televisión nacional. Le siguieron en los 90 los personajes de la popular serie Médico de Familia. Por sus instalaciones han pasado personajes muy conocidos del panorama nacional como Julio Iglesias, cuya gira fue patrocinada por ElPozo en 1992. Posteriormente, la marca se ha unido a otros artistas como Estopa o la cantante Ruth Lorenzo. También se ha aliado con personajes que son familiares y reconocidos para transmitir la confianza y la proximidad que simboliza la marca: Belén Rueda, María Adánez, Jorge Fernández, Antonio Resines o Emilio Gutiérrez Caba, entre otros.

Fuera del ámbito de la alimentación, a ElPozo también se le conoce por su unión al deporte, que nace en la temporada 1989/1990, cuando decide apoyar al equipo de fútbol sala que lleva su nombre, un patrocinio vigente en la actualidad que todavía hoy milita en Primera División y que, con 35 años, es uno de los más longevos del país.

Desde entonces, el deporte y sus valores continúan asociados a su estrategia y a su identidad corporativa con su implicación en distintas disciplinas deportivas. Desde deportistas hasta clubes, equipos y grandes eventos, como La Vuelta o el Equipo Paralímpico Español. En la actualidad, es el tenista Carlos Alcaraz su embajador de marca. Además, para ElPozo es tan importante el mundo del deporte que lo integra en la empresa con la promoción de la actividad física entre sus trabajadores.

ElPozo siempre ha buscado generar empatía desde la humildad y la sencillez y la complicidad con el día a día del consumidor. Detrás de esta fructífera carrera que ha consolidado el éxito de la compañía hay mucho trabajo y, sobre todo, como asegura su presidente, Tomás Fuertes, «mucha ilusión en hacer las cosas siempre mejor que el día anterior».

Fuente: ElPozo Alimentación: 70 años de historia de una gran empresa – elEconomista.es

El curioso motivo por el que comemos palomitas de maíz en el cine

Es imposible no asociar cine y palomitas ya que disfrutar de una buena película mientras se disfruta del sabor salado de las palomitas de maíz es una combinación más que acertada., pero… ¿Cómo empezó todo?

El origen de comer palomitas en el cine

Los primeros en comer palomitas en el cine fueron los estadounidenses. Para conocer el origen hay que remontarse hasta octubre de 1929, más concretamente hasta el 29 de ese mes, cuando sucede el martes negro, y los valores de la bolsa de Nueva York caen de forma tal, que se produce una de las crisis más importantes de la historia de la economía moderna, el crack del 29. Más de 13 millones de personas acabaron en el paro. Por ello, el cine se convirtió en el principal medio de evasión y entretenimiento de la dura realidad porque, además, era asequible para todos los bolsillos.

El cine no valía demasiado dinero, por lo que la gente seguía acudiendo a él para disfrutar del ocio, y ahora además se compraban las palomitas de maíz antes de entrar ya que era un tentempié barato para disfrutar durante la película.

En un principio, el consumo de comida dentro de las salas seguía estando prohibido, ya que antes de estos años, las salas para las proyecciones parecían una ópera o un teatro y no se permitía comer en su interior, debido a la delicadeza de las alfombras y otros objetos decorativos. Por lo que los dueños contrataron a revisores para que comprobaran que la gente no escondiera comida y consumiera dentro de las salas, algo que enfurecía a las masas.

Pero en 1931, una mujer llamada Julia Braden vio una oportunidad de negocio. Decidió montar su propia empresa y empezar a vender palomitas dentro de las salas a cambio de darles un tanto por ciento de los beneficios a los dueños del cine. Entonces los propietarios cambiaron de opinión, vieron una oportunidad de aumentar sus ganancias, por lo que comenzaron a permitir que se consumieran palomitas dentro de los cines. No es hasta 1938 cuando los propietarios de las salas se dan cuenta de que no necesitan un intermediario como Julia para vender palomitas, si las podían producir ellos mismos y ganarse el 100% de los beneficios.

Así pues, las palomitas se unieron definitivamente con el cine tras la Segunda Guerra Mundial, donde la escasez de azúcar hizo que se potenciara el consumo de palomitas, debido a la elevada producción de maíz que había en el país y era el producto más barato. De esta manera consumir palomitas en el cine se convirtió en un hábito que arrastramos hasta hoy. 

https://www.huffingtonpost.es/sociedad/el-curioso-motivo-comemos-palomitas-maiz-cine.html

Día Mundial de la Alimentación: promoviendo una nutrición saludable y sostenible

Cada 16 de octubre, se celebra el Día Mundial de la Alimentación, una iniciativa global liderada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que busca sensibilizar a la población sobre la importancia de erradicar el hambre y promover una alimentación saludable y sostenible para todos. Este año, desde el Hospital Universitario La Luz, la Dra. Maria Luisa de Mingo, jefe deservicio de Endocrinología y Nutrición, quiere recordar la trascendencia de este día y compartir algunas recomendaciones prácticas que pueden ayudar a las personas a contribuir a esta causa.

«La alimentación saludable es sinónimo de bienestar y calidad de vida. La forma en que nos alimentamos no solo influye en nuestra salud, sino que también tiene un impacto en el medio ambiente y en la sociedad. En este Día Mundial de la Alimentación, reflexionemos sobre nuestros hábitos alimenticios y tomemos acciones concretas para mejorar nuestra salud y la del planeta», destaca la doctora.

¿Qué podemos hacer para colaborar?

  1. Comprar alimentos locales y de temporada: Al optar por frutas y verduras frescas de temporada, no solo estamos eligiendo productos más nutritivos, sino que también apoyamos a los productores locales. El consumo de legumbres, granos integrales y frutos secos es una excelente alternativa para fomentar una alimentación saludable y sostenible», añade la Dra. de Mingo. Además de ser nutritivos, estos alimentos necesitan menos agua para su producción, contribuyen a la fertilidad del suelo y reducen el impacto ambiental.
  2. Planificar la compra y evitar el desperdicio de alimentos: Organizar el menú semanal y hacer una lista de la compra ayuda a evitar la adquisición de productos innecesarios, lo que reduce el desperdicio. «Es fundamental comprar solo lo necesario y aprender a utilizar los alimentos de manera eficiente, ya que el desperdicio de comida es uno de los principales problemas a nivel global». También recomienda separar la materia orgánica y otros materiales compostables en sus contenedores correspondientes.
  3. Evitar productos envasados en plástico o cartón: Muchos de estos envases contienen disruptores endocrinos, sustancias que alteran el funcionamiento del sistema hormonal y se asocian con efectos adversos para la salud, como cáncer, obesidad y diabetes. La Dra. María Luisa de Mingo sugiere optar por envases de vidrio o comprar a granel cuando sea posible, para reducir el consumo de estos materiales y proteger la salud.
  4. Practicar la inocuidad alimentaria: La seguridad alimentaria comienza en nuestras propias cocinas. «Lavar bien las manos antes de manipular alimentos, mantener la carne y el pescado bien conservados y evitar que sus jugos entren en contacto con otros productos son algunas de las medidas básicas para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos», indica la doctora. Además, cocinar adecuadamente los alimentos ayuda a eliminar organismos dañinos y garantiza su inocuidad.
  5. Aprender a leer el etiquetado nutricional: Comprender el etiquetado de los alimentos permite hacer elecciones más saludables, prestando atención a las calorías, grasas, sal y azúcares. «Esto es especialmente relevante para reducir el consumo de productos ultra procesados que se asocian a un mayor riesgo de obesidad y enfermedades crónicas», puntualiza la especialista.
  6. Fomentar la educación alimentaria desde la infancia: Inculcar hábitos de alimentación saludable en los niños es la mejor manera de garantizar que se conviertan en adultos sanos. «La educación alimentaria debe comenzar en la familia y complementarse en la escuela, para que los niños comprendan la importancia de llevar una dieta equilibrada y respetuosa con el medio ambiente», destaca.
  7. Donar alimentos no perecederos: Una forma concreta de ayudar a quienes más lo necesitan es donar alimentos no perecederos a bancos de alimentos o iniciativas comunitarias. «Estos pequeños gestos solidarios pueden marcar una gran diferencia para muchas familias», afirma la Dra. de Mingo.

«Cada acción cuenta. Al elegir alimentos saludables, apoyar la producción local y reducir el desperdicio, estamos dando un paso hacia un futuro sin hambre y con mejor calidad de vida para todos», concluye la Dra. María Luisa de Mingo.

Día Mundial de la Alimentación: promoviendo una nutrición saludable y sostenible

Exposición especial muestra la cultura culinaria real de la dinastía Joseon

https://koreajoongangdaily.joins.com/news/2024-11-21/culture/koreanHeritage/Special-exhibition-showcases-Joseon-Dynastys-royal-Kfood-culture/2182249

Los registros históricos dicen que los reyes de la dinastía Joseon (1392-1910) solían tener cinco comidas al día. Dos de ellas se llamaban surasang, o cocina real de la corte, compuesta de arroz, sopa y guarniciones. Generalmente incluían carne o pescado a la parrilla o al vapor, platos estofados, verduras sazonadas y mariscos salados. Una porción se servía por la mañana a las 10 a.m. y otra a las 5 p.m.

Como la salud y el bienestar del rey estaban directamente ligados a la seguridad y estabilidad de la nación, era crucial para los chefs del palacio, llamados suksu, preparar los mejores platos con los mejores ingredientes de temporada posibles. Para ello, se dice que la Saongwon, o la oficina de la cocina real, tenía unos 400 empleados culinarios trabajando al mismo tiempo.

Una exposición especial que explora la cocina real de la corte y la cultura culinaria de la dinastía Joseon, incluidas las comidas disfrutadas por el rey, la reina y la familia real, comenzó el miércoles en la sala de exposiciones especiales en el segundo piso del Museo Nacional del Palacio de Corea en el centro de Seúl. Titulada «Cocina Real de la Corte: Una Mesa de Respeto y Compartir», la exposición fue coorganizada por el museo y la Fundación de Cultura de la Cocina Real Coreana.

La cocina real de la corte representa el pináculo de la cocina tradicional coreana, mostrando sus formas más diversas y exquisitas. Esta tradición culinaria también está reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial.

La exposición presenta más de 200 artefactos junto con un modelo recreado de surasang, materiales en video y varios elementos de la cocina del palacio, como cuencos, herramientas de cocina y bandejas tradicionales conocidas como soban. Los visitantes también pueden ver registros históricos relacionados y protocolos reales conocidos como uigwe, que documentan escenas de banquetes y pinturas. También hay un libro sobre alimentos escrito por el médico del palacio, un libro de recetas registrado por la matrona del palacio, así como reproducciones de surasang completos de los días del rey Gojong y el rey Sunjong.

Las otras tres comidas del rey no eran tan abundantes como el surasang. Los chefs generalmente preparaban 12 guarniciones para el surasang del rey Gojong y del rey Sunjong, pero siete para la mayoría de los otros reyes de Joseon.

Una de las tres comidas más ligeras se servía antes del desayuno temprano en la mañana, la siguiente se daba durante el almuerzo y la última se proporcionaba como un refrigerio nocturno antes de acostarse. Estas comidas consistían en platos más ligeros como gachas y fideos. Los tipos de alimentos para estas comidas más ligeras variaban según las preferencias y la salud del rey. Por ejemplo, se registra que el rey Sejong disfrutaba de la carne, mientras que el rey Yeongjo prefería una dieta vegetariana. Se dice que al rey Yeonsan le gustaba la carne cruda.

La oficina de la cocina real del palacio, la Saongwon, estaba dividida en tres departamentos. El Sojubang preparaba comidas diarias, el Suragan organizaba platos simples y preparaba la mesa real y el Saenggwabang se encargaba de los postres y confitería. Los chefs reales eran todos hombres durante la dinastía Joseon y las trabajadoras en la cocina real solo tenían trabajos de asistentes.

Los visitantes también pueden presenciar diferentes tipos de cuencos y platos utilizados en la cocina real en la exposición y también aprender sobre cómo los chefs reales trabajaban juntos para preparar no solo comidas diarias para el rey, sino también alimentos ceremoniales para los ritos ancestrales reales y platos de banquete.

«En un momento en que el K-Food está atrayendo la atención mundial, nos complace presentar una exposición significativa que muestra la cultura de la cocina real de la corte, que representa el origen y el pináculo del K-Food», dijo Jeong Yong-jae, director del Museo Nacional del Palacio de Corea, durante una conferencia de prensa celebrada para la exposición el martes.

La exposición estará abierta hasta el 2 de febrero.

Cómo la Dieta Estadounidense Estándar de la posguerra desembocó en la actual crisis de los alimentos ultraprocesados

La Gran Depresión (1929-1939) marcó un cambio radical en la historia de Estados Unidos, un país que pasó de ser símbolo de abundancia a tener un desempleo masivo y hambre. El gobierno federal, que hasta entonces no se consideraba responsable de alimentar a la población, comenzó a intervenir con programas como comedores de beneficencia y comidas económicas diseñados por Eleanor Roosevelt. Sin embargo, estas medidas ofrecieron alimentos de baja calidad.

El impacto de la desnutrición se volvió evidente cuando muchos hombres jóvenes fueron rechazados del ejército por bajo peso, lo que llevó al gobierno de Franklin D. Roosevelt a modernizar la producción agrícola con mecanización, electrificación rural y nuevas técnicas. También se introducirán alimentos fortificados con vitaminas para compensar deficiencias nutricionales. Tras la Segunda Guerra Mundial, los supermercados y los alimentos ultraprocesados, como las cenas de TV, transformaron la dieta estadounidense, ofreciendo conveniencia y bajos costos.

Estos ultraprocesados, diseñados para ser económicos, sabrosos y duraderos, incrementaron el consumo calórico y contribuyeron a una epidemia de obesidad. Hoy en día, representan el 58% de la ingesta calórica en EE.UU. Aunque son costosas, desplazan alimentos frescos y nutritivos, y han llevado a un aumento de enfermedades como diabetes y problemas cardíacos, afectando desproporcionadamente a los más desfavorecidos.

El sistema alimentario actual está dominado por grandes corporaciones, lo que dificulta un cambio hacia dietas más saludables. Aunque la innovación tecnológica ha hecho la comida más accesible, ha creado una dependencia de productos ultraprocesados ​​que activan mecanismos de recompensa en el cerebro, fomentando el consumo excesivo. Este modelo refleja una pérdida de conocimientos culinarios y prioriza la economía sobre la salud.

https://www.bbc.com/mundo/articles/clke8gr8e31o